Capítulo 5
La reunión acaba bastante tarde, podían llevar allí encerrados cerca de tres horas, y eso afectaba a Klaus y a todos los demás. Tras ella, Altaír y Marianne le llevan a el cuarto en el que despertó esa mañana.
-Menuda porquería, si lo llego a saber ni me acerco.- dijo Altaír dejándose caer en la cama.
-Alt, primero, quita de ahí. Como sois dos chicos me quedo yo con esa; y segundo, esas charlas son muy importantes, si no nos las dieran perderíamos el rumbo adecuado.
-¿Sabes Klaus? Marianne esta colada por Gareth, por eso es tan insistente con sus charlas.
Marianne mira sonrojada y furiosa a su amigo, y mientras sale de la celda le arroja un libro que había sobre un mueble que Klaus no recordaba haber visto esa mañana.
-Que tía más loca.- dijo entre susurros mientras se dejaba caer sobre la cama individual- La voy a dejar esta cama, pero porque no quiero que acabes así por estar cerca suyo.
Klaus le contempla unos instantes sin saber si estaba bromeando o lo decía en serio.
Una almohada golpea sobre el rostro de Klaus dejándole perplejo unos instantes, se levanta con cuidado, no recordaba haberse dormido, ni cenar, no recuerda nada desde la discusión entre sus compañeros de habitación. Tarda un rato en desperezarse, mira a ambos lados aún sin estar despierto del todo y comprueba que la joven esta vestida y su otro compañero en pijama sentado en una silla con un escritorio delante y un par de sillas delante que no estaba ahí el día anterior.
-¿De donde salen tantas cosas?- sus compañeros le miran extrañados- Las sillas, la mesa, ese mueble, y el primer día estaba en una habitación y desperté en esta celda, ¿cómo han aparecido todas esas cosas y he aparecido aquí?
-Bueno preguntitas, las cosas van apareciendo según crean el tiempo que vas a estar aquí. El como, nadie lo sabe.
El joven sale con ambos compañeros a desayunar, esta vez si puede abrir ambas puertas con facilidad, con la intención de preguntar que había pasado recuerda el nuevo mote que le había puesto Alt y decide callarse. El comedor sigue tan lleno como la ultima vez, esta vez no puede huir porque, tras sentarse en la mesa más vacía, encuentra a su lado a Gareth.
-¿Has dormido bien Klaus?- pregunta sonriendo
-Si
Todo el comedor está en silencio, pendiente de la conversación.
-No te apetece hablar hoy tampoco eh. No pasa nada, cuando acabes de desayunar tu amigo te va a acompañar a mi despacho para contarte unas par de cosas.
Klaus le mira, no sabe si es buena idea, es cierto que allí hay mucha gente, pero también que ese hombre se le llevó hace dos días y aún no le han dado explicaciones de nada.
-No es opcional. -dice rápidamente el hombre viendo la expresión del rostro de Klaus.
. . .
El joven rubio mira a Astrid, y ella le mira a él. Ninguno dice una palabra, simplemente permanecen sentados alargando un silencio incómodo. Unos minutos después, el chico se levanta a por agua cuando otro entra por la puerta aparentemente borracho, la mira y tambaleándose la ignora yendo a su habitación y cayendo en la cama.
-¿Qué haces aquí Astrid? -pregunta por fin el joven
-Jake es complicado...
Ambos volvieron a quedar en silencio y el joven enciende la televisión para calmar la situación.
"Este mediodía han sido encontrados dos cadáveres en un bosque de las afueras, parecen ser de dos jóvenes alumnas del instituto Forestwood en el que hace unos meses desapareció un profesor y al que siguen buscando sin resultado. Al parecer, los cuerpos fueron quemados vivos; otras dos jóvenes del mismo grupo están desaparecidas, según las investigaciones realizadas una de las jóvenes también fue prendida fuego en ese lugar pero la búsqueda realizada por el terreno de alrededor no ha dado resultado. La otra joven desaparecida cuyo nombre es Astrid Benerise Liberman,es sospechosa al haber sido encontrados dos cadáveres en su casa, aparentemente de sus progenitores, también quemados vivos con claras marcas de tortura y con un mensaje a mano en la pared con sangre, están buscando huellas por si hubiera cometido un desliz. En el mensaje dice claramente: "El fuego es eterno, siempre me tendrás cerca... Siempre." Están elaborando teorías acerca del significado de la frase pero se sigue sin saber nada. Actualmente están buscando por todo el pueblo a la joven que ya es sospechosa de homicidio en un posible primer grado y parricidio. Es posible que sea peligrosa por lo que recomendamos, tengan cuidado."
Jake está mirando fijamente a Astrid, ella está asustada y sorprendida y, a pesar de lo que han oído en las noticias hace apenas un minuto, se acerca a ella y la pasa un brazo por encima, consolándola lo mejor que puede.
-Astrid. -dice en un susurro- Se que no has echo nada, pero necesito que me cuentes que ha pasado.
Ella le mira, con lagrimas en los ojos y empieza a contarlo, le sale todo de sopetón, cuando acaba él la mira.
-¿Quién es ese chico del que hablas?
-No lo se, le vi en el incendio del instituto, y antes de mirarme parecía disfrutar de lo que veía, por eso cuando le vi en el bosque supe que lo había echo todo él.
-Astrid, ¿dónde esta Cova? -pregunta con los ojos llorosos
-Creía que estaba muerta, él la tocó y se movió un poco, iba a ir a ayudarla y me desmayé. Al despertar estaba en casa.
-Llegaste muy rápido -dijo como echándole la culpa- ¿Qué crees que es ese tío?
-¿Perdón?
-Astrid, creo que ese era un, bueno. Te tengo que decir que cuando mueres, si hay Cielo e Infierno, pero los roles han cambiado, ahora los cabrones son los angelitos, o almas como se llaman ellos. -ella le mira como si estuviera loco- Yo soy del Infierno Astrid, tu hermano está con nosotros, se habitúa muy bien y tú también podrías.
Astrid le mira, tiene que salir de allí sin hacer creer a Jake que quiere huir. Es como el chico de los incendios, empieza a pensar como ha podido acabar así. Desde que él y su amiga lo dejaron su relación con los del grupo empeoró, ella le quería mucho, sufrió mucho cuando empezó a salir con su mejor amiga y más cuando hablaron para que no dijera nada de lo que tuvieron ellos dos; por eso le ayudó a superarlo, pero la situación le quedó grande y se fue. Quizá en su estancia en la cuidad le haya cambiado, las malas compañías hacen mucho; pero en su más profundo ser, lo acontecido en los últimos días la hizo creer, por lo menos una pequeña parte de lo dicho por Jake.
Ella le sonríe, mientras piensa un plan para salir, el amigo de Jake no había cerrado la puerta con llave, así que le pide un vaso de agua y en cuanto entra en la cocina, sale corriendo por la puerta. Sin detenerse un solo segundo por los gritos del joven, quita la llave de su bicicleta y sale del edificio lo más rápido que sus piernas podían pedalear.
Tras unas horas recorriendo la cuidad, llega a una zona más apartada y se sienta en un banco al lado de una mujer tumbada. Al principio la ignora, pero cuando ve que no se mueve la zarandea un poco despertándola de golpe.
-Perdone, creí que la pasaba algo. ¿Está usted bien?
-No. -dice sollozando- No se quien soy ni que hago aquí, no se donde vivo, cuantos años tengo. Tengo miedo de lo que me haya podido pasar para acabar así, no me quiero morir por una enfermedad rara.
-No se preocupe, mi padre es doctor y me dijo que la amnesia es recurrente y normalmente es producida por un golpe. -la consuela algo entristecida por el recuerdo de sus padres- Mire, yo soy Astrid, y voy a ir a ese hostal a pasar la noche, si quiere, puede venir conmigo. ¿Qué le parece?
-Eres muy amable. -responde la mujer con una sonrisa
. . .
-Ya lo has visto Klaus, esto no me lo he inventado yo. Hay gente como tú que se lo toma bien, y luego está la gente como tu hermana, que hace esas cosas.
El chico abandona el despacho sin poder creer lo que acababa de ver, su hermana, una asesina.
-Klaus, ¿estas bien? -pregunta Marianne preocupada por como había entrado su amigo en la habitación.-¿Qué pasaba con tu hermana?
-Ese monstruo ya no es mi hermana, y esa ya no es mi familia. -ella le mira asustada- Esa asquerosa se ha cargado a mis padres, a sus amigas. Gareth tiene razón, todo ha cambiado; los malos no son malos, y los buenos no son buenos.
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