jueves, 15 de mayo de 2014

Capitulo 4

Capitulo 4


Klaus se despierta y abre los ojos con rapidez. Ya no está en la sala de antes, su habitación ahora parece una celda, la puerta es la de una cárcel. Mira a su alrededor, duerme en la cama baja de una litera y a su izquierda hay una cama individual pero no hay nadie más que él en el cuarto. Enciende una luz y puede ver una puerta de madera, se levanta de la cama y se pone la ropa que había encima de la colcha cuidosamente doblada. Ya vestido, camina hacia la verja, esta cerrada, entonces se gira y va hacia la puerta y la abre; tenía la esperanza de que fuera otra salida pero no era más que el baño. Se mira en el espejo, tiene un aspecto horrible, se peina lo mejor que puede y al acabar vuelve a la habitación. Al entrar se encuentra a un chico y una chica de aproximadamente su edad. Les mira extrañado, dirige la cabeza hacia la verja, esta cerrada, les vuelve a mirar sin saber que decir.
-Un hola no estaría mal eh.-le dice el joven, que se había acomodado en la cama individual.
-¿Como habéis entrado?- pregunta Klaus ignorando el comentario del chico
-Bueno, como veo que no tienes ganas de saludos ni nada de eso me presentare. Me llamo Altaír, ¿y tu?- pregunta, ofreciéndole la mano como saludo
-¿Como habéis entrado si la verja esta cerrada?- vuelve a preguntar

El chico se mueve lentamente y acerca la mano a la verja, esta, con un leve chirrido, se abre fácilmente.
-Esta abierta, y ahora te vas a venir conmigo a no se que cosa de Gareth, pero antes me gustaría saber tu nombre.
-¿Y la chica con la que has entrado?- Altaír le mira con un gesto de exasperación- Me llamo Klaus, y ahora dime donde esta la otra.
-La "otra" se llama Marianne, y se ha ido al principio de nuestra encantadora conversación. Anda vamos a desayunar antes de que empiece la reunión.
-¿Que reunión?
-Joder tío, ¿no te cansas de preguntar todo el rato? Si supiera de que va la mierda esa no iría porque seguramente me parecería lo más aburrido del mundo, pero como no lo se, no me arriesgo.

Ambos chicos caminan por un pasillo con múltiples habitaciones exactamente iguales a las de Klaus. Al final del pasillo se encuentran con una puerta que el joven intenta abrir, pero no puede, entonces Altaír con un rápido movimiento de mano la abre sin mayor dificultad; él le mira extrañado, estaba seguro de que esa puerta estaba cerrada. Tras dar muchas vueltas acaban frente a una gran puerta que Altaír abre directamente sin darle la oportunidad a Klaus. En el interior esta el comedor, con un montón de gente que no conoce, se queda un rato quieto, mirando a su alrededor pensando como había acabado allí.
-Klaus, que alegría verte de nuevo.- le dice Gareth
-Hola- le responde sin ganas y alejándose de inmediato.

Cuando encuentra al chico que había irrumpido su habitación y se sienta junto a él, se percata de que todo el comedor le esta mirando incrédulo.
-¿Que pasa?- pregunta preocupado
-Bueno, ese tío al que has tratado con ese desprecio es bastante amigo del Jefe, muchos de aquí desearían que les dijera la mitad de lo que te ha dicho a ti, ¿sabes?
-Ajá.

Mientras pensaba lo que le había dicho, y sin querer parecer más pesado preguntando otra vez, empieza a comer.


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Astrid esta tirada en el suelo de su habitación, la puerta cerrada con llave; sin parar de llorar, se levanta con rapidez, y con mucho esfuerzo corre un armario bajo delante de la puerta. Abre el armario y mira en su interior, se agacha bajo la cama, no ve a nadie. Da vueltas por su habitación sin saber que hacer, acaba de ver a sus padres muertos, tirados en el suelo de su cuarto, como si fueran basura. Tiene mucho miedo, abre un cajón de su cómoda y saca una mochila mas o menos grande, abre el armario y mete camisetas, chaquetas, alguna sudadera y un par de pantalones; luego abre un cajón y mete la ropa interior. Cuando acaba abre su hucha y coge todo su dinero, en ese momento agradece haber ahorrado tanto en vez de gastárselo como su hermano. Tras ver lo de sus padres buscó a Klaus, pero no estaba por ningún lado, y su moto tampoco así que tenia una breve esperanza. Se sienta en la cama, y espera por si oye algún ruido, nada; coge la mochila con cuidado y empieza a mover el armario, antes de quitarlo del todo recuerda algo que no ha cogido, abre un cajón de su mesilla, lo saca y tras mirarlo con una sonrisa, se lo guarda en el bolsillo.
Mira hacia el pasillo, no hay nadie, no ve nada ni oye nada asique con la mayor rapidez que puede y sin hacer ruido sale de su casa, quita el candado de su bicicleta y pedalea lo mas rápido que puede y sale del pueblo dirigiéndose a la cuidad.



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Johann recorre la casa de Pandora buscando una mísera pista para averiguar donde o que ha podido pasar con su amiga. Al rato de buscar, desesperanzado, alguien llama a la puerta.
-Señor, tengo una carta para usted.

Johann se acerca a la puerta y la abre.
-Buenas tardes, ¿está seguro que es para mi? No vivo aquí.
-¿Es usted Johann Molchovic?
-Si. - responde extrañado
-Pues entonces créame, es para usted, cójala.

Johann la coge y la abre:

"Querido Johann, quizá te sorprenda recibir esta carta y más en un hogar que no es el tuyo, pero tenia el presentimiento de que la leerías antes si te la enviaba aquí que si lo hacia a tu propia casa. Pandora corre grave peligro, de la misma forma que hay algunos terrestres que también, necesito que hagas la misión mas importante de tu carrera. Pandora esta en la Tierra, esta con forma humana, sin aureola ni alas, así que tendrás que buscarla bien. Solo puedo decirte que esta en Estados Unidos, pero no puedo decirte porque zona pues fui interrumpido y lo desconozco. Mucha suerte, salva a tu amiga y a los otros.

Saludos de...     Dios. "

Johann mira la carta incrédulo, primero por recibir una carta Suya, y lo segundo porque conocía la relación entre Dios y su amiga, pero no sabia que era tan cercana.
Tarda pocos minutos desde que entra en acción hasta que prepara una maleta y se va a la zona de trasportes entre mundos. Enseña un permiso que venia junto la carta que le permite entrar en la sala de espera para la Tierra. Mientras espera llama a un amigo que fue allí par ayudar a las futuras almas descarriadas. Suena el teléfono tres veces hasta que alguien lo coge.
-Hombre Johann, ¿qué tal va todo por allí? Oí las noticias por mi televisión, ¿sabéis quien es la chica del coche y lo de Sus terrenos?
-Escúchame Alfred, muy atento, tenemos problemas serios. La del coche es Pandora, conozco vuestro problema pero necesito tu ayuda para encontrarla; se que estas en una gran ciudad en Estados Unidos y allí es donde la han enviado para protegerla, a ese país, pero no sabemos donde, a parte me ha dado una lista con un par de chicos que tenemos que buscar para ayudarles también. Llegaré en dos horas como mucho, espérame allí para recogerme. Lamentablemente no se más de lo que te he contado pero si me entero te lo diré en seguida.- dijo rápidamente, en alguna ocasión trabándose.
-Voy a arrancar el coche, esta un poco lejos, no te vayas.

Unos pocos minutos después avisan de que el viaje hacia la Tierra se efectuaría cinco minutos después y que fueran yendo hacia la habitación contigua. Entraban uno por uno, y le llegó el turno a Johann, nunca había viajado, si vivo, pero no del Cielo a la Tierra. Al entrar por una segunda puerta y tras un largo pasillo llega al final, traspasa otra puerta y sale al exterior.
-Suba a la nube, túmbese, meta en ese agujero el equipaje, no se mueva y que tenga un buen viaje.- le dijo una bella joven con la típica sonrisa de trabajo.

Nada mas tumbarse la nube empezó a descender a una velocidad vertiginosa y tras unos minutos, empezó a ir a un ritmo más calmado, decidió dormir durante el viaje ya que la nube era realmente cómoda. Tras un par de horas la nube empezó a frenar hasta que para del todo. Abre los ojos rápidamente y coge su equipaje, llega a una sala donde le dan una cartera con un DNI, pasaporte y un poco de dinero. Sale de el edificio y ve a su amigo en el coche esperándole, abre el maletero de su coche y mete su mochila.
-Será más fácil encontrar a Pandora si conseguimos encontrar a los demás. - dice sin si quiera saludar
-Si. La primera persona se llama Astrid Benerise Liberman, según el mapa, es la más cercana. También está su hermano, pero él no aparece en el mapa.
-¿Como se llama el hermano?- pregunta temeroso
-Klaus Abelard Liberman
-A ese chico no le vamos a encontrar.- responde provocando una mirada sorprendida de su compañero- Se lo han llevado Ellos.
-Pero... ¿Cómo puedes saber eso?
Alfred le mira preocupado- No aparece en el mapa de la Tierra, y en el Cielo no está, ¿o si?

Johann le mira asustado y tras asumirlo, tacha su nombre de la lista.



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Astrid llega a la estación muy cansada tras pedalear todo el día. Entra y espera en taquilla y compra un billete para la cuidad. Afortunadamente para ella, puede llevar consigo la bicicleta así que cuando se oye por los megáfonos que el tren va a salir, lo coge todo y sube.
Tres horas más tarde camina por la cuidad con la bicicleta al lado cuando ve que hay detrás suyo dos hombres que la están siguiendo, asustada, sube a su bicicleta y lo más rápido que pudo, sale de esa zona llegando a otra mucho más concurrida. Se para en una zona que le permita tener un poco de espacio y saca un papel, lo mira y lo vuelve a guardar. Camina por toda la cuidad hasta que llega aun bloque de pisos corriente y llama al timbre.
-¿Si? -pregunta una mujer mayor
-Cartero comercial.-responde ella cambiando un poco la voz
Temiendo que no abriera se dispone a llamar a otro piso cuando la abren. Deja la bicicleta atada en una zona especial y sube, cuando llega a la puerta respira profundamente y llama. Un joven muy atractivo, rubio, con los ojos azules y la piel morena abre la puerta y se queda blanco al ver a la persona que esta en su puerta.
-¿Astrid?... ¿Qué haces aquí?
















































































































































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