" Rosalya's blog
Bueno bueno bueno... Vale empezare por que mi tía trabaja en el ayuntamiento de Creçtan, y claro por sus manos pasan los papeles del registro del pueblo y entre ellos, los de Spencer y su familia. Pues si que se de cuenta los he hojeado y (sí, lo se, si alguien me lee, eso esta muuuuy mal; pero los detectives a veces tienen que infringir un poco la ley para descubrir el pastel... Mierda, ahora me apetece pastel) ¡sorpreson! Spencer no vive con sus padres, creo, la cosa es que él se apellida Dow y las personas con las que vive tienen un apellido distinto, Arnett, que da la casualidad que son una de las familias más extrañas de por aquí. Tienen una casa cercana a un lago y con un laberinto de arbustos.
Recuerdo que cuando llegué aquí, con diez años, el primer sitio que me enseñó mi tía fue el laberinto (cabe decir que cuando llegué la casa era algo así como publica pero unos años después el sobrino del antiguo dueño la reclamó, Thaddeus Arnett, y no dejó que nadie más entrara, además la reformó y ahora a los niños les da miedo pasar por allí. Creo que les haré una visita "de cortesía".
(Si alguien me lee y no he escrito en un par de horas, llamad a la poli!!!) Era broma. (Pero no tan broma.)
Se despide, Rosalya."
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Vale, no he pasado tanto miedo en mi vida. Espero que al haberme retrasado un pelín no hayáis avisado a nadie porque me metería en un lio aun mayor que en el que estoy ahora.
Cuando llegué la verja estaba cerrada, pero eso no frenaría a la Gran Rosalinya así que trepé por una zona con un árbol y entré... Craso error.
Cuanto más me acercaba a la casa más tenía la sensación de que debía irme y olvidarme de todo. No se si debía haberlo hecho, ni se que haré ahora.
La casa era hermosa a la par que aterradora y no sabía si llamar por miedo a caer en una trampa y que me usaran para alimentar a seres horribles. Y ahí me quedé, varios minutos. Cuando ya llevaba mucho tiempo decidí volverme pero había alguien en la ventana, ¿alguien? o algo, no lo se, solo se que sin darme cuenta, había oscurecido bastante, hacía frio y había niebla. Corrí , me aleje de allí lo más rápido que pude hasta que, torpe de mi, tropecé con la raíz de un árbol y me caí al suelo.
No podía levantar la mirada, temía ver algo que no quería ver pero tampoco podía quedarme durmiendo la mona, subí la cabeza y le vi. Spencer estaba de pie, al lado de un recinto rodeado por verjas, no decía nada, no se movía, solo me miraba. ¿Qué iba a hacer? Ahora, pensándolo seriamente, habría cogido una piedra, se la habría tirado a la cabeza y habría salido corriendo, pero en ese instante estaba paralizada por el miedo, y solo podía contemplarle como hacia el conmigo, y fue cuando comenzó a reír, no era una risa de que has visto a alguien caerse y como soy idiota me hace gracia cuando han pasado como cinco minutos, no; aquella risa era estridente y neurótica. Por dios, quería irme de allí.
Y entonces hizo algo, solo le conocía de un día y ya me extrañaba, habló.
-Has visto a la tía Clodette. A ella le encantaban las visitas, lastima que no pudiera salir, ella, ella tiene un problema, ¿sabes? Y, ese problema, no la deja moverse mucho. Nada en realidad, si porque, ella tiene que coser y... Oh, mira, la luna. A la tía Clodette le encantaba la luna, de pequeña la dibujaba antes de que existieran las cámaras y todas esas cosas tan horribles, ella me enseñó.
Madre del cordero, si, tenia mi grabadora y todo esto lo he escuchado (tengo buena memoria pero no tanta), solo graba cuando se habla así que no tenia que darle al play. Estaba muy asustada, realmente ese chico estaba mal de la cabeza. Y lo peor vino luego.
-Creo que tía Clodette quiere verte. Si, ella... ella me dice que esta muy enfadada porque te has colado en nuestra casa. ¿Es así? ¿Te has metido en nuestra casa sin permiso? Bueno, de todas formas yo no te iba a abrir, a la tía Clodette no le gustaban las visitas, no creo que tu le gustaras. Pero podemos comprobarlo, ahora, ella esta con su tratamiento, arriba, pero podemos ir, puedes entrar y ver lo que quisieras ver. Porque si has entrado aquí es porque algo quieres ver, ¿no es así?
Un grito vino de la casa, no era de mujer, no era de hombre, ni de la supuesta Clodette, era de un niño o una niña. Spencer me miró, muy asustado.
-Vete de aquí, ahora mismo. La tía Clodette esta furiosa, y el abuelo Erwond cree que Alissa te dejó entrar. Corre, ellos también te castigaran. Me da pena, a la tía Clodette le habrías caído bien, ella era simpática. -otro grito más fuerte silencio en ambiente- Corre, vete y ponte a salvo.
A estas alturas habría dado gracias a dios de que alguien hubiera llamado a la policía y me sacara de allí.
Corrí , no mire hacia donde, debí haberlo hecho pues me tope de lleno con un Mausoleo. Venia una frase escrita en un idioma extraño, y luego nombres, muchos. Mi corazón se paro de golpe:
{Clodette Arnett 1752-1809} {Erwond Denham-Arnett 1716-1788} {Alissa Dow 2003-2013}
Esto es todo, vi eso y no pude más, llore, llore porque tenia miedo, llore porque Alissa había muerto tan joven y llore porque no sabia que hacia allí y quería salir. Y eso hice, me arme del poco valor que me quedaba y volví al árbol y salí de allí. Una extraña fuerza me hizo girar la vista y ahí, delante de la puerta donde había estado yo hacia no mucho, estaba Spencer, con una silla de ruedas vacía y agarrando al aire, como si sujetara a alguien.
Subí a la moto y vine lo más rápido que pude, puede que debiera avisar a alguien de esto, pero al volver mire de nuevo el registro de Spencer, su tutora legal es Clodette Arnett y el papel esta firmado. Le pregunte a mi madre que si la había visto y me dijo que no se acordaba, supongo que si cielo, dijo.
No se que hacer, mañana iré a hablar con Spencer, pero si tiene un problema mental temo que me haga algo. Supongo que lo meditaré con la almohada.
Se despide, una muy asustada pero intrigada, Rosalya."
-Spencer recoge tu habitación, y luego báñate, la cena estará en cuanto acabes, menos de una hora.
-Si, tía Clodette.
El cuarto, sumido en la penumbra, desprende un olor desagradable, que hace que arrugue la nariz y salga de allí para bañarse.
-Tía, el abuelo estaba muy enfadado pero Alissa no salió del desván, ella no hizo nada.
Spencer esta tumbado en el suelo observando las estrellas.
-Jamás contradigas a tu abuelo Spencer. Él la vio, fin.
El agua comenzaba a salir de la bañera, un charco de agua rodeaba al joven, que seguía tumbado mirando al cielo.
. . .
La niebla, que parecía haberse movido en las ultimas horas como con vida propia, tiene rodeado al coche, que no ve nada. Nada salvo una gran casa, con una única luz prendida en el piso superior.
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